BLOG PPAL-Foco el lado bueno de las cosas

¡Foco!
Cómo ver siempre el lado bueno de las cosas
y sentirte más feliz

Paloma Uve

¡Hace unas semanas recibí una muy buena noticia!

Una amiga que lleva años organizando fiestas y eventos por diversión, en su tiempo libre, para sus amigos: una fiesta en un barco para celebrar el verano, la fiesta de los 30, una fiesta en una isla, viajes, etc., me dijo que lo había decidido montar una empresa de eventos. Ha pasado un año colaborando en un proyecto parecido en sus horas libres y parece que finalmente ha decidido pasar a la acción.

Ella tiene un trabajo estable con muy buen horario que le da seguridad pero no le apasiona. Yo siempre le digo que está desaprovechada en su trabajo. Así que, cómo estarás imaginando, ¡me encanta la idea! Me he convertido en una de sus mayores animadores.

Un día, mientras hablábamos de su nuevo proyecto, le entraron dudas. Algo que nos pasa a todos cuando enfrentamos un cambio importante en la vida. Me decía cosas cómo ¿Y qué pasará si dentro de 10 años me deja de ir bien la empresa? ¿Cómo sobreviviré?…

Claramente le estaba atacando el famoso ¿y si…? de nuestra mente. Tu imaginación es la causante de la mayor parte del sufrimiento que experimentas. Sufrimiento acerca de cosas que nunca pasarán y, por tanto, un sufrimiento innecesario. Cómo decía Séneca:

“A menudo estamos más asustados que heridos y sufrimos más en nuestra imaginación que en la realidad”

Yo le respondí: pero ¿qué ocurre? Dentro de 10 años si el proyecto va mal ¿también perderás tus habilidades, iniciativa y las características que te hacen única? ¿ya no serás capaz de trabajar en nada más?…

Nos echamos a reír por los pensamientos tan locos que tiene nuestra mente cuando le damos rienda suelta.

Al igual que, cada día, eliges la ropa que te pones, has de escoger también tus pensamientos ya que estos se manifiestan en lo que haces, dices y la actitud que tienes ante lo que te sucede.

Los 3 factores que existen en cualquier situación

Ante cualquier situación en la que te encuentres, va a haber siempre 3 factores:

Por ejemplo, la opinión y acciones de los demás es algo que nunca podrás controlar. 

La opinión de las personas cercanas a ti es algo sobre lo que sí podrías influir.

Tu actitud ante las diferentes experiencias, tus acciones, tus respuestas, etc.

Por tendencia natural de la mente, la gran mayoría de personas se suele centrar en los factores o circunstancias de su vida que no pueden controlar.

Cómo hizo mi amiga Marta en ese momento de dudas, para ella fue algo puntual. No obstante, hacerlo de manera continuada es lo que nos lleva muchas veces a abandonar o posponer el proyecto, iniciativa o acción que estábamos considerando.

Centrarte en lo que queda fuera de tu control no hará otra cosa que hacerte perder tiempo, energía y claridad mental. Afectará negativamente a tus emociones y pensamientos.

¿Qué ocurre cuándo te centras en los factores que no puedes controlar ni influir?

Poner tu foco en circunstancias que quedan fuera de tu control te lleva a sufrir estrés que se puede manifestar de varias maneras en tu vida:

Estado físico

  • Insomnio
  • Contracturas musculares
  • Fatiga
  • Dolor de cabeza

 

Estado de ánimo

  • Ansiedad
  • Falta de motivación
  • Pérdida de foco
  • Tristeza

Comportamiento

  • Desórdenes alimenticios: comer compulsivamente o dejar de comer
  • Aislarse del mundo 
  • Arrebatos de ira y enfados

¿Cómo recuperar el control?

Cada vez que algo te preocupe, pregúntate si es algo que realmente puedes controlar o influir de alguna manera. Si la respuesta es NO, simplemente acepta esa variable y busca los factores de esa situación que si puedes influir y/o controlar.

Hay muchos eventos o circunstancias que podemos controlar o influir en la vida y muchos otros que no. Sin embargo, algo sobre lo que tenemos control absoluto es cómo respondemos emocionalmente a lo que nos ocurre, las decisiones que tomamos y las acciones que llevamos a cabo.

Durante un tiempo gestioné una empresa de eventos dónde la celebración de bodas suponía gran parte del negocio. En el norte de España, dónde se encuentra la compañía, las condiciones meteorológicas con muy inestables e impredecibles. Casi en cualquier estación del año, puede hacer calor, frío, viento y lluvia en el mismo día. 

Esto dificultaba mucho la planificación de los eventos. Los clientes siempre preferían hacerlo en el exterior,  imaginando lo bonito que saldría todo con un día soleado. Así que desde los nueve meses previos al evento, cuando empezaba la preparación, toda la organización giraba entorno al gran día soleado que saldría. 

Cuando la fecha se acercaba y el pronóstico del tiempo no era bueno, se podía ver todo tipo de reacciones.

Para algunas parejas suponía un drama hasta el punto que parecían perder la ilusión por el acontecimiento en sí ¿Por qué tenían tan mala suerte? ¿por qué a ellos?…

Mientras que otras se ponían rápidamente a adaptar la planificación del evento a las nuevas circunstancias. El pronóstico del tiempo era algo que no podían controlar mientras que la organización sí. 

Tenían el objetivo claro de que todo el mundo, especialmente ellos, debía disfrutar de la celebración, si querían que fuera un día inolvidable. Esto era independiente a cualquier imprevisto que pudiera surgir.

¿Qué factores se pueden controlar e influir y cuales no?

En el ejemplo del nuevo proyecto de mi amiga ocurre lo mismo. Marta se puede centrar en que dentro de 10 años aparezca un competidor imparable o se de una nueva crisis económica que haga que las empresas corten su gasto en eventos o, por el contrario, puede dirigir toda su energía a darlo todo para cada cliente, hacer único cada evento, aprender todo lo que pueda, diversificar el tipo de eventos que organiza, ampliar tu red de contactos y conocer gente que pueda estar interesada en colaborar o contratar tu proyecto, etc.

Normalmente cuando te centras en las cosas que sí están bajo tu control, no sueles tener que preocuparte por aquellas que no dependen de ti.

3 decisiones que tomamos, a cada instante, sin darnos cuenta 

Cómo dice Tony Robbins, hay 3 decisiones que tomamos constantemente en nuestro día a día, bien sea de manera consciente o inconsciente, y estas decisiones son las que definen tu vida:

Tú eliges dónde pones tu atención. Aquello en lo que te enfoques es lo que vas a sentir o experimentar. Si sólo te pones el foco en las cosas que te faltan en la vida o que están fuera de tu control, te sentirás triste y frustrado. Mientras que si decides fijarte en todo lo que sí tienes, te sentirás muy afortunado.

Imagina que tienes una tienda con tres empleados. Tus empleados pueden elegir centrarse en atender lo mejor posible a tus clientes o pueden elegir ir al almacena ordenarlo o ponerse en el ordenador. Ambos escenarios se verán reflejados en la facturación.

El significado de lo que nos sucede también es algo que elegimos basándonos, muchas veces, en nuestras experiencias anteriores.

Siguiendo con el ejemplo de la tienda, si tus empleados escogen no centrarse en el cliente, te lo puedes tomar como algo personal (no quieren que la tienda vaya bien) y enfadarte. O por el contrario, puedes verlo como que no has sabido motivarles lo suficiente o sencillamente puede que no sean conscientes de la importancia de prestar toda la atención a los clientes sin haber ningún tipo de mala intención por su parte.

En función del significado que le des a las situaciones y dónde decides poner el foco, elegirás que acción llevar a cabo. Si crees que tus empleados dan un mal servicio a tus clientes a propósito, lo más seguro es que te salga echarle una buena bronca. Sin embargo, si crees que no son conscientes de que no lo están haciendo bien, lo más probable es que te centres en formarles y motivarles para que en el futuro lo mejoren.

Ser conscientes de si el significado que le estamos dando a lo que nos sucede es objetivo o subjetivo es clave porque este determina nuestra reacción a lo que sucede. Si no estás seguro de que el significado que le estás dando a lo sucedido sea objetivo, no te precipites. Indaga antes de tomar una acción equivocada.

Si, por ejemplo, una amiga te cancela un plan, puedes interpretar que no valora tu tiempo y enfadarte. En cambio, si indagas y encuentras que había una razón importante, te ahorrarás un enfado y disgusto.

¿No te ha pasado nunca que has interpretado un situación de una manera, te has enfadado y posteriormente te has dado cuenta que te habías equivocado en la interpretación? A mi me ha ocurrido varias veces.

¿Te acuerdas del SAR? Ese filtro del cerebro que nos ayuda a ver oportunidades para conseguir lo que queremos. El SAR te ayuda a ver lo que tú quieres ver. Esto es muy bueno pero también tiene un riesgo ¡El autoengaño! El SAR se auto-programa para ayudarte a conseguir tus objetivos como a justificar tus creencias sin necesidad de que tú hagas nada. Filtra el mundo según los parámetros que le marcan tus creencias y, por eso, que estas sean fieles a la realidad es tan importante.

¿Con qué te deberías quedar de este post?

+  Foco. Tú decides si ves el vaso medio lleno o medio vacío. Centrarse en lo que tienes y valorarlo te hará sentirte mucho mejor que fijarte continuamente en lo que te falta.

+ Significado. Tú decides la interpretación que haces de las situaciones que te suceden. Asegúrate que el significado es el correcto antes de tomar la siguiente decisión: qué hacer al respecto.

+ Qué hacer. También decides tú como proceder en base al significado y tu foco.

Ver el vaso medio lleno o medio vacío es una elección. No se nace optimista o pesimista y ya está, no se puede cambiar. Tú decides dónde pones el foco en función de cómo te quieres sentir.

Una técnica de entrenamiento para que tu mente pueda distinguir bien las interpretaciones de la realidad así cómo el significado objetivo de tus experiencias es la meditación y el mindfulness. Su práctica entrena tu consciencia y atención para que seas capaz de utilizar tu mente de forma más eficiente.

Suscríbete
Notificar
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments