BLOG PPAL-sin crisis no ha paraíso

Sin crisis no hay paraíso.
Descubre cómo pasar de un punto a otro.

Paloma Uve

Llevo un tiempo trabajando en un proyecto en Londres que me ha hecho viajar con frecuencia a esta ciudad en el último año. Una semana cada mes y medio, más o menos. 

Mis amigos que viven allí se encargan de que no me quede libre ni un minuto de ocio. Me cuidan muy bien.

Un día, en una cena, conocí a un chico español muy divertido y, hablando, me preguntó cómo había llegado yo a trabajar en ese proyecto de Londres. La respuesta puede que ya la conozcas, si has leído alguno de mis posts anteriores 😉 : vida en la rueda – crisis – vida nueva libre.

Crisis… ¡todos pasamos por ellas!

Me contó que él también había pasado por una crisis importante en su vida cuando estaba en su primer trabajo. Por aquel entonces aún vivía en Madrid y de pronto, un día, comenzó a notar presión en el pecho, dolor de cabeza y mucha tensión. Así pasó varios días e incluso semanas hasta que, finalmente, le pidió a su madre que le acompañara al médico. Se temía lo peor, por su cabeza pasaban ideas como tumor, cáncer, etc.

Fueron a un neurólogo quién, tras hacerle unas pruebas, le indicó que aparentemente  todo estaba bien. Sin embargo, sus síntomas no desaparecían. Su madre sugirió que fueran a un psiquiatra para seguir descartando posibilidades y allá fueron.

Entró en la consulta y el psiquiatra le pidió que le contara por qué estaba allí. Como si le hubiera pulsado un botón, empezó a abrirse y, entre lagrimas, le contó todo por lo que estaba pasando. Mientras tanto el psiquiatra escuchaba sin levantar la mirada de una libretita que tenía sobre su mesa y de la que pasaba las páginas hacia adelante y hacia atrás.

Cuando terminó de soltar, el psiquiatra le dijo que debía tomarse a diario una pastilla que le ayudaría a descansar mejor y a disminuir los síntomas que presentaba. Era importante que la tomara todos los días. 

Y eso fue lo que hizo, tomarse la pastilla un día sí y otro también. Él no podía parar de pensar “En mis 20 y ya tomando pastillas… no voy a llegar muy lejos si sigo así. Hay algo que no estoy haciendo bien”. 

Pasadas dos semanas se sentía mejor y, como dejar de tomar la pastilla era importante para él, volvió a la consulta. Le dijo al psiquiatra que estaba mucho mejor y que creía que era momento de dejar de tomar la medicación. Quería saber si era posible y de que manera hacerlo. Él esperaba que el psiquiatra le dijera que debía dejar la medicación gradualmente y le indicara unas pautas para proceder a ello.

¿Cuál fue su sorpresa? El psiquiatra le dio la enhorabuena y le dijo que podía dejar de tomar la pastilla cuando quisiera. Lo que había estado tomando ¡era algo parecido a un caramelo! El doctor le explicó que lo que le pasaba era sencillamente que se estaba haciendo mayor, había pasado del entorno protegido de su familia, en el que apenas se hacía cargo de ninguna responsabilidad importante, a ser una persona independiente y tener varias responsabilidades. A las personas nunca nos resultan fáciles los cambios.

¡Que vivan las crisis!

Esta fue la conclusión a la que llegamos tras compartir nuestras historias. La función de cualquier crisis es dejar atrás lo viejo para que pueda surgir lo nuevo. Es un motivo de celebración ¡Es más! Deberíamos organizar una fiesta con nuestra gente cada vez que estemos en crisis dijimos. Una crisis significa cambio, transformación y crecimiento.

La palabra “crisis” viene del griego krísis que significa “decisión” o “separación” e indica un cambio marcado en la manera que una situación venía funcionando. Las rutinas, metas y/o relaciones personales que hasta ese momento te hacían felices ya no te interesan. A menudo, cuando esto ocurre, puedes tener sensación de vértigo. Es un proceso en el que tu consciencia se despierta y pasas por una transformación personal hacia la reconquista de tu autenticidad.

Rompes con creencias que tenías hasta ese momento para adoptar otras nuevas que te ayudan a cambiar tu realidad. Las crisis ocurren por que los objetivos que te habías marcado y que estabas persiguiendo no eran los adecuados. 

Esto es exactamente lo que les pasa a los protagonistas de la película El otro lado de las cosas ¿La has visto? El mayor obstáculo es que persiguen metas equivocadas y no es hasta que se dan cuenta de esto y cambian sus objetivos que las cosas empiezan a encajar en su vida. En su caso, ambos están pasando por una crisis sentimental pero es aplicable a cualquier otro tipo de crisis.

Es raro que yo te hable de una película que no esté basada en hechos reales, pero esta peli trasmite muy bien la idea (¡Recibió 8 nominaciones a los Oscars en 2012!)

Aunque la definición de la palabra crisis no tiene connotación negativa, nuestra sociedad si lo asocia con algo malo ¿A qué se debe esto? Se debe a que las crisis implican cambio e incertidumbre y, esto, nos resulta muy difícil de gestionar a las personas.

Resistencia al cambio

Es una paradoja porque nosotros estamos en constante transformación: creciendo, aprendiendo, envejeciendo… La diferencia está en que estos cambios se producen sutil y gradualmente, sin que apenas te des cuenta. La dificultad o resistencia viene cuando se trata de un cambio consciente y significativo.

Cómo te he contado otras veces, se trata de una estrategia de ahorro de energía. La misión principal de tu mente es protegerte y le resulta más sencillo hacer su trabajo si tú mantienes tus hábitos y rutinas en el escenario habitual que ella conoce.

Por otro lado, los seres humanos tenemos 6 necesidades esenciales para ser felices:

  • Seguridad
  • Incertidumbre y variedad
  • Relaciones personales/conexión.
  • Relevancia
  • Crecimiento/progreso
  • Contribución

Todos tenemos las mismas necesidades sólo que, cada uno, en diferente orden de prioridad.

Si te fijas las dos primeras son opuestas: por un lado necesitamos confort y estabilidad y por otro libertad, cambio e incertidumbre. En función de cuál sea el orden de prioridad de estas necesidades para ti, te costará más o menos.

Las señales

Las crisis, no suelen ocurrir de un día para otro, se gestan durante un largo periodo de tiempo aunque no seamos conscientes inmediatamente de que están teniendo lugar. En este proceso de gestación suelen aparecer un gran número de señales que muchas veces no somos capaces de ver. Principalmente existen dos tipos de señales: físicas y emocionales.

Señales físicas

El cuerpo es sensible a los cambios emocionales que ocurren en tu mente. Seguro que alguna vez te has puesto rojo/a al sentir vergüenza, pálida/o al sentir miedo y/o has sentido un nudo en la tripa debido a los nervios ¿verdad? La mente y el cuerpo están más conectados de lo que pensamos.

La creencia generalizada es que primero pensamos, este pensamiento nos provoca un sentimiento del que nos hacemos conscientes y, por último, el sentimiento se manifiesta físicamente. En realidad el cuerpo es más rápido que la consciencia. La reacción que experimentas en tu cuerpo se produce y manifiesta antes de que tú mismo/a seas consciente y percibas esos pensamientos, sensaciones y emociones que la generan.

No solemos asociar que lo que nos ocurre físicamente pueda estar siendo ocasionado por la mente y nuestras emociones. No escuchar a tu cuerpo no hace que este deje de hacer ruido, más bien todo lo contrario, hace que acabe gritando.

Problemas de piel, subidas y bajadas de peso debido a la ansiedad, dolores de cabeza,  contracturas musculares, dolores de estómago suelen ser algunas de las condiciones psicosomáticas más habituales.

Mi peso, durante el año antes de ser consciente de que estaba en crisis, era una montaña rusa. Además tenía problemas de piel y fueron estos los que realmente me chivaron que algo no iba bien. Tu cuerpo puede ser tu mejor aliado, tu mejor informador. Sólo has de prestarle atención.

Señales emocionales

Estas se pueden identificar fácilmente de dos formas: prestando atención a lo que dices y a los cambios en tu comportamiento.

Lo que dices

Esto se suele manifestar sobretodo a través de tus quejas. Hay que tener en cuenta que lo que nos ha llevado a dónde estamos en este momento son nuestras propias decisiones. Hace poco me contaba una amigo, que es muy positivo y tiene mucha energía, que él se dio cuenta que algo no iba bien en su vida cuando se empezó a quejar. Él nunca antes se había quejado y de pronto un día se sorprendió haciéndolo. Se encontraba en un ambiente laboral que no le aportaba y eso es lo que manifestaban sus quejas, así que decidió cambiar.

La queja para muchos es el deporte nacional. Yo vivo en el norte de España, dónde el tiempo es muy cambiante. No hay día que no oiga a alguien quejarse sobre el tiempo. Si llueve por quevaya faena todo el día lloviendo, si hace calor por que no hay quien pare con este en calor, no aguanta uno ni en la playa”, si está nublado vaya día más triste, etc.

Las quejas son como tirarse piedras a uno mismo y reconozco que en el pasado yo también me quejaba a menudo. Ahora entiendo que no tienen sentido hacerlo. No nos damos cuenta de la negatividad que nos genera.

Hoy en día, mi regla básica para las quejas es la siguiente:

  1. No lo puedes cambiar. Si aquello sobre lo que te estás quejando, no lo puedes cambiar, como por ejemplo la meteorología, acéptalo y construye sobre ello. ¿Querías ir a la playa pero no hace bueno? Aprovecha a hacer otro plan que tenías en mente y que no depende del buen tiempo. Adáptate, sé flexible, cambia el enfoque. Muchas veces al mirar las cosas desde otra perspectiva es cuando aparecen las soluciones.
  2. Lo puedes cambiar. Si tus quejas viene por tu falta de energía, por tu físico, por tu trabajo, por algo que sí está en tu mano cambiar… ¡hazlo! Estás sólo a una decisión de distancia.

Lo que haces

El cambio de comportamiento es el otro tipo de señal, por ejemplo: si antes te levantabas de un salto para ir a trabajar y ahora le das varias veces al botón de snooze (5 minutos más) y darías lo que fuera por no tener que ir, antes te faltaba tiempo para ir a casa a disfrutar de tu pareja/familia y ahora buscas todo tipo de aficiones y planes alternativos para pasar el mínimo tiempo en casa, etc. Estos cambios de comportamiento indican que algo no va bien y cuando ocurren, hay que detenerse a entenderlos.

¿Con qué te deberías quedar de este post?

  • Una crisis no es algo negativo, si no una oportunidad de crecimiento y transformación.

Indica que estás evolucionando (recuerda que el progreso era una de la seis necesidades básicas del ser humano).

  • Las crisis son una invitación a parar y reflexionar acerca de tu rumbo.

Ellas te permiten poder decidir sabiamente tu siguiente paso.

  • Toda crisis requiere que la afrontemos con honestidad y humildad.

Estar en crisis no significa necesariamente que hayas hecho algo malo. Muy probablemente la etapa que vas a dejar atrás era necesaria en tu vida para tú poder avanzar.

  • A lo largo de tu vida pasarás por más de una, de dos y de tres crisis.

La vida te daré todas las bofetadas que necesites para que aprendas lo que necesitas para continuar por el camino adecuado. Las crisis son sólo avisos de que toca cambiar el rumbo.

  • Lo que te ha llevado a dónde estás son tus decisiones, no culpes a nadie más.

A veces las circunstancias ayudan o dificultan pero los factores externos no son responsable de nada.

  • De una crisis sólo vas a ir a mejor, así que no te preocupes.

Te lo aseguro. Esto puede que no lo veas de manera inmediata pero con el tiempo lo harás.

  • Una crisis empieza a gestarse mucho antes de que tú te des cuenta que está ocurriendo.

En ese periodo de inconsciencia de la situación tu cuerpo y tu subconsciente te envían señales para hacértelo ver. Prestarte atención a ti mismo no es egoísmo, es necesario.

Parte de mi trabajo es conseguir que las empresas a las que ayudo sean más eficientes. Siempre decimos que “lo que no se mide no se gestiona”. Y esto es tan aplicable a ellas como a ti mismo/a como persona. 

Por esto es tan importante entrenar la atención y la consciencia con la meditación. Ellas te permiten medir lo que está pasando en tiempo real.

Mientras escribía este artículo me ha pasado algo muy oportuno para el artículo en sí, pero bastante inoportuno para mí. 

Desde hace varios meses, tengo decidido mudarme a Londres una vez pase el verano para probar cómo es vivir allí por un tiempo. La idea era Octubre/Noviembre. Sin prisa. Sin embargo, de pronto la semana pasada, ha surgido una circunstancia inesperada por la que tengo que dejar mi casa en España antes de lo que pensaba… ¡CRISIS! ( …de las pequeñas pero crisis al fin y al cabo)

Al principio me agobié un poco por que esto trastoca bastante mis planes, mis tiempos, etc. pero, tras unos días de reflexión, he conseguido darle la vuelta. Ahora lo veo cómo un empujón, una señal, para que haga de una vez las maletas y me vaya para allá. Habrá que dejarse llevar por las señales 😉

Así que ante los imprevistos y el mal tiempo ¡buena cara! y ante las crisis ¡decisión y  nuevos objetivos! La vida es cómo un laberinto. Si tomas el camino incorrecto, este acabará en crisis y tendrás que corregir tu dirección. A pesar de no haber sido el correcto, muy probablemente era necesario que lo tomaras para aprender la lección que había en él.

¡Lo importante es que tú siempre estás, al volante, en el asiento del conductor!

¿Tú qué opinas?

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