BLOG PPAL-decisión NO EQUIVOCARTE

Decisiones
3 pasos que deberías seguir para no equivocarte

Paloma Uve

Muchas veces no puedes elegir tus circunstancias ni lo que sucede a tu alrededor, pero hay una cosa sobre la que sí tienes control total: el poder de tomar tus propias decisiones ante lo que te sucede.

Rosa Parks, era una respetada ciudadana de color, casada y con trabajo estable que, en 1955, residía en Montgomery, Alabama. Por aquel entonces la ley de segregación del estado de Alabama exigía que los autobuses tuvieran zonas diferenciadas para blancos (primeras filas) y negros (últimas filas). Un día, volviendo Rosa del trabajo a casa en autobús, la zona de blancos se llenó y el conductor pidió a las personas negras con asiento en las últimas filas que cedieran su sitio a los blancos que estaban de pie.

Todos se levantaron excepto Rosa que no podía aguantar más la injusticia que sufrían. Fue arrestada por ello y, como respuesta, la comunidad negra hizo boicot a los autobuses durante 381 días. Las compañías de transporte llegaron a estar cerca de la quiebra hasta que la comunidad negra consiguió que se eliminara la segregación en los autobuses y el orden se restableció. Fue una decisión personal que cambió el mundo.

Siempre que algo no te encaje, está en ti decidir qué hacer al respecto. Si no te gusta tu trayectoria profesional, tu físico, tu relación, tus amistades, tu entorno… sólo tú puedes cambiarlo.

Tu futuro lo construyes tú con cada decisión que tomas. El cambio empieza en el momento que tomas una decisión conscientemente, te comprometes con ella, eliminas cualquier alternativa o plan B y pasas a la acción. Lo más difícil ocurre justo antes de esto, en el proceso de análisis previo a tomar la decisión. Cuando se trata de decisiones difíciles o estratégicas puede llevarnos meses e incluso años pasar a la acción.

En este artículo, te voy a contar una estrategia infalible con la que no habrá decisión que se te resista. Se acabaron las horas, días y meses dándole vueltas en tu cabeza.

¿Con qué decisión estás luchando tú ahora?

¿Cambiar de trabajo? ¿Pedir un aumento de sueldo? ¿Lanzar un proyecto propio? ¿Hacer un master? ¿Un golpe de timón en tu carrera profesional? ¿Cogerte unas vacaciones? ¿Proponerle una cita a esa persona que tanto te gusta? ¿Pedir perdón a alguien?…Cuéntamelo en los comentarios 🙂

¿Qué es eso que lleva tiempo dando vueltas en tu cabeza que no consigues llevar a cabo?

Digo luchando en el título porque la vida es una eterna lucha: tú vs. tu mente. Los dos tenéis intereses distintos, muchas veces opuestos. Tu cerebro busca que llegues vivo a la noche mientras tú buscas la felicidad. Dos objetivos muy distintos que en gran número de ocasiones divergen. La felicidad se suele encontrar fuera de tu zona de confort pero tu mente, siempre con la intención de protegerte, intenta que no te expongas a ella. Este eterno conflicto de intereses nos dificulta mucho la toma de decisiones.

¿Sabes por qué te cuesta tanto?

La realidad es que lo que se interpone en tu camino hacia esa elección es el miedo a tomar la decisión equivocada. Nuestra sociedad no ve con buenos ojos las equivocaciones ni los fracasos. Has de ser el mejor y has de llegar ahí sin cometer errores (bonita utopía) 

Se nos educa con esta premisa, que muchas veces hace que prefiramos no tomar una decisión a la posibilidad de tomar la decisión equivocada.

Entras en un círculo vicioso, buscando más y más información, convenciéndote de que encontrarás algo que justifique la decisión y te descargue, al menos ligeramente, de la responsabilidad de tomarla. Tras mucho buscar y mucho pensar sigues sin verlo claro así que terminas por dejar que sea el tiempo y el mundo los que se encarguen de determinarlo por ti. Esta es la parálisis por análisis de la que tanto se habla. Con este proceso, tu cerebro está tratando de protegerte una vez más.

Cuando mi sobrina tenía 7, hace un par de años, la llevé a un cumpleaños en el que había una gymkana por equipos y otros tantos juegos organizados. Mi sorpresa fue que mi sobrina prefería no participar en todo aquello en lo que no se viera con posibilidades de ganar. Con sólo 7 añitos… ¡no daba crédito! 

Esta cultura de miedo al fracaso nos paraliza. A día de hoy, mi sobrina ha aprendido ya que las cosas no son así, hace poco oí como ella junto a sus hermanos decían: ¡Mamá, lo importante es participar! Tras haber oído a su madre comentar que no sabía si asistir al partido de pádel que tenía porque, total, iban a perder.

Esto es lo que Ken Robinson, escritor y asesor internacional sobre educación, dice al respecto:

Tenemos que cambiar este miedo que se trasmite generación tras generación. No deberías avergonzarte ni asustarte cuando algo no sale como tenías pensado. Es más ¡deberías celebrarlo! ya que cada fracaso implica que estás un paso más cerca de conseguir lo que te has propuesto. 

Las personas que tienen éxito son gente que ha fallado un millón de veces y se ha atrevido a intentarlo una vez más… y es en esta última ocasión cuando finalmente les ha salido bien. Así que es tremendamente importante que te atrevas a tomar decisiones y a intentar hacer cosas nuevas, es la única forma con la que perderás el miedo a equivocarte. Te confundirás muchas veces, te lo adelanto, pero aprenderás que no pasa nada.

Ver los fracasos como aprendizaje en lugar de cómo motivo de vergüenza es una de las principales claves del éxito. La equivocación es el filtro perfecto: detiene a la mayoría mientras que impulsa a continuar a la gente que tendrá éxito.

Tanto la persona que eres cómo lo que tienes ahora mismo en tu vida son  resultado de las decisiones que has y no has tomado hasta este momento, como decía Eleonor Roosvelt (primera dama de EEUU entre 1933-45). 

Las decisiones son el volante que define el camino hacia tu futuro, indican si giras a la derecha, izquierda, vas hacia adelante o vuelves sobre tus pasos. Por eso es fundamental que sepas tomarlas firmemente.

Hay un libro llamado La decisión escrito por el autor de El diario de Noa, Nicholas Sparks, que intenta mostrar esta idea sobre cómo cada decisión que tomamos marca nuestro futuro. El trailer de la película trasmite la idea a la perfección:

 

Ten claro cuáles son tus filtros

¿A qué me refiero? Tus filtros son tus principios, aquello a lo que le das prioridad o más peso a la hora de sopesar las opciones que tienes. Se trata de lo que es más importante para ti, está muy relacionado con la jerarquía de tus necesidades.

Por ejemplo a la hora de aceptar o no una oferta de trabajo, tus filtros pueden ser dinero, reconocimiento, estabilidad, trabajar en algo que te apasiona, seguridad, sentirte realizada/o, aportar valor a los demás, tiempo, fama, etc. Según lo que sea más importante para ti, aplicarás un filtro u otro y en un orden determinado de más a menos importante.

Tengo amigos trabajando en grandes multinacionales que les mueve sobretodo el reconocimiento (carrera profesional) y el dinero a la hora de cambiar de posición. No es el trabajo de sus sueños según me dicen pero se han acostumbrado a ese estilo de vida. 

Alguna vez me han comentado que saben que están en una pequeña cárcel de oro y que les costaría cambiar. A ellos, no les importa sacrificar más tiempo con cada posición nueva que aceptan porque su prioridad es el status o reconocimiento y el dinero. 

Sin embargo, una persona cuyo filtro prioritario sea el tiempo o trabajar en algo que le apasione, difícilmente aceptará una posición que sacrifique estas dos cosas a cambio de dinero.

¿Conoces bien tus filtros y su orden de prioridad?

Simon Sinek, escritor del libro Empezar por el por qué (libro que te recomiendo si aún no lo has leído) dice que él, cuando tiene que elegir, siempre se pregunta ¿Qué saldrá bueno de esta decisión? A él le mueve el contribuir y aportar a los demás, esta sencilla pregunta le ayuda a elegir más rápidamente y si no ve nada bueno, escoge no hacer nada y dejarlo en manos del tiempo. 

Es muy buena idea tener una pregunta atajo acorde con tu filtro prioritario y tu objetivo final. Yo ya estoy dándole una vuelta a cuál va a ser mi pregunta a partir de ahora… ¿y tú? ¿ya tienes la tuya?

Las 3 reglas que acabarán con tus quebraderos de cabeza ante una decisión

Hasta que descubrí esta sencilla estrategia siempre, ante una decisión importante, analizaba y escribía en un papel los pros y contras de cada una de las opciones. 

No obstante, cuando todas las opciones son medianamente buenas, hacer esto no facilita mucho la elección. Al final solía acabar posponiéndolo por el famoso miedo a tomar la decisión equivocada, esperaba que el tiempo me aclarara las ideas… y terminaba no haciendo nada que es, en sí misma, una decisión.

Con estos 3 sencillos pasos que te explico a continuación, he tomado varias decisiones difíciles sin volver mi cabeza giratoria. Así que te recomiendo ponerlo en práctica para olvidarte de las dudas eternas a partir de ahora.

  • Paso 1 - Escribe tus opciones en un papel

Todas las decisiones complicadas han de tomarse sobre papel. Si intentas sopesar las opciones de un asunto importante en tu cabeza, lo más probable es que tus pensamientos acaben entrando en un bucle. Parece una tontería pero ponerlo por escrito ayuda enormemente ¡pruébalo!

  • Paso 2 - Enséñale a tu mente lo que os vais a perder

Imagina que, cuando quieres tomar una decisión, pudieras ver en una bola de cristal como será tu vida con cada una de las opciones que se te presentan… sería mucho más fácil decidir así ¿verdad? Visualizar tu futuro es precisamente de lo que tratan la segunda y tercera regla.

Tu mente es muy buena analizando todo aquello que puede salir mal y esto es lo que muchas veces nos lleva a la parálisis por análisis de la que te hablaba al principio. Sin embargo, en lo que tu mente nunca se fija es en el coste que tendrá para ti no pasar a la acción, es decir, mantener el status quo y quedarte como estás. Así que el truco consiste en que, primero, te hagas ver a ti mismo/a cómo será tu vida en el futuro cercano si no intentas eso que te gustaría hacer (en la regla no 3 haremos lo mismo con el escenario en el que lo intentas y sale bien parcial o totalmente).

¡Vamos allá! Coge papel y lápiz y dibuja tres columnas. En la parte superior de cada columna escribe un tiempo de 6 meses, 1 y 3 años. Ahora, teniendo en cuenta el horizonte temporal de cada columna, has de responder a las siguientes preguntas con el mayor nivel de detalle posible:

  • ¿Cómo te sentirás a los 6 meses/1 y 3 años de haber tomado la decisión?
  • ¿Cómo será tu vida?
  • ¿Cómo serás tú?

Describe cómo estarás en el plano emocional, económico, social, físico y moral.

Vamos a verlo con un ejemplo para entenderlo mejor. Hace unos meses, me contó mi amigo Juan M. que llevaba tiempo queriendo pedir un aumento de sueldo y responsabilidad en su empresa. Tenía motivos y méritos suficientes para hacerlo según lo que me contaba sobre su trayectoria en la empresa, en el último año. Sin embargo, a pesar de llevar meses dándole vueltas, no terminada de lanzarse. Así que le conté estos tres pasos que yo seguía cuando me costaba tomar una decisión y nos pusimos manos a la obra con ello:

¿CÓMO SERÁ TU VIDA SI NO PASAS A LA ACCIÓN?
(En el caso de Juan, si no pedía el aumento)

Transcurridos…

6 meses

  • Se sentirá infravalorado en la empresa
  • Estará frustrado por no haberse atrevido a luchar por lo que quería
  • Seguirá trabajando en lo mismo
  • Su motivación habrá caído
  • Su economía seguirá estancada

1 año

  • La motivación habrá caído aún más al tiempo que la frustración
  • Podría estar planteándose dejar el trabajo y el equipo que tanto le gustaba.

3 años

  • Ya no trabajará en esa empresa que tanto le gustaba

Visualizar la vida que tendría si no pasaba a la acción y cambiaba cosas, fue lo que me dio a mí el empujón que necesitaba para decidirme a cambiar de vida

  • Paso 3 - Visualiza como será tu vida si pasas a la acción y las cosas salen como esperabas aunque sea parcialmente

Vuelve a repetir el ejercicio del paso número 2 para este otro escenario en el que te lanzas a hacer lo que quieres que tanto te cuesta y sale bien total o parcialmente.

¿Cómo será tu vida si decides pasar a la acción y lo intentas?

Transcurridos…

6 meses

  • Juan se sentirá bien, incluso si no le han concedido todo lo que pedía, ha conseguido comunicar todo lo que quería.
  • Orgulloso de haber sido valiente
  • Su motivación estará por las nubes ante los nuevos retos y el reconocimiento
  • Estará aprendiendo y trabajando en nuevas áreas de responsabilidad
  • Se sentirá reconocido
  • Su economía habrá mejorado

1 año

  • Seguirá creciendo en la empresa económicamente y en cuanto a su desarrollo profesional
  • Estará feliz, motivado y valorado en su empresa

3 años

  • ...

Ahora dime ¿por qué escenario crees que se decantó?

¿Y tú? ¿Has hecho el ejercicio con esa decisión que llevas tiempo posponiendo?

Sopesa ambos escenarios y lánzate por aquel que, al imaginarlo, te saque la mayor sonrisa.

Cómo spoiler de la historia de Juan, te diré que consiguió tanto el aumento (creo que no la cantidad exacta pero sí una parte) y las nuevas responsabilidades que pedía. Se lo preparó mucho, estudió bien sus argumentos y toda la casuística de respuesta que se podía encontrar ¡un crack! Era difícil que no le saliera bien.

¿Con qué te tienes que quedar?

Cómo ves, el secreto consiste en que seas tú quien cree los motivos que justifiquen la decisión, en lugar de buscarlos fuera.

Habitualmente las decisiones que te resultan más difíciles son las que más necesitas tomar. Como decíamos al principio, son ellas las que escribirán tu futuro como lo han hecho ya en el pasado hasta este momento, así que tienes dos opciones:

  • Opción sencilla: evitar las decisiones difíciles y dejar que el tiempo te lleve. Puede que esta estrategia te funciona al principio pero lo que suele pasar es que el tiempo te acaba llevando a situaciones cada vez más complicadas y a la larga se vuelve en tu contra.
  • Opción Valiente: Aplicar estos pasos para dominar la toma de decisiones de manera que tu camino sea más sencillo y feliz a largo plazo.

¿Cuál eliges tú?

Antes de despedirme, te dejo con un consejo de una mujer increíble, Maya Angelou, escritora, cantante, artista y activista contra el racismo en EEUU junto a Martin Luther King Jr.:

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